jueves, 01 de enero de 2009

Con resaca de la completa jornada del 31, tengo el enorme honor de narrar de primera mano el milagro que tuvo lugar ayer en la San Silvestre, que las fuerzas vivas nacionales – Pedrone y Rouco – están pensando en cambiar de nombre a “San Echeve”. En una salida alborotada y de lo más vallecana, el que a priori era culpable de la participación del grupeto en el evento y víctima esperada, Chus, ganó más de 50 metros colándose como una lombriz de tierra, de las grandes, entre los primeros, después de saltar con inocente alegría las cintas de control.

 

Echeve, hipermotivado por la carrera, pero discreto y atento a tomar una buena posición de salida, increpa a Chus, a grito de remolachero loco “Chuuuusss carbón, no te cueleeeeeess!!!!”. Pero Chuchi hace caso omiso a (probablemente los cuernos le tapaban los oídos) y sale como una bala entre el grupo de cabeza de la carrera. Y entonces se obro el milagro de la fascitis plantar. No se trata de un nuevo tipo de ficus, ni de un movimiento de ultra derecha, sino de las dolencias que aquejaban al bueno de Echeve, que nos ha despistado durante días con su, ahora lo sabemos, fingida lesión…

 

“Y el ciego vió, el sordó oyó, y Echeve corrió como Usaín Bolt…” Mateo, 3:10.

 

 

El pequeño de los E. Saenz Torre se olvidó de inflamaciones musculares, del frío ambiente, de los niños que corrían a su alrededor de la mano de sus padres, y salió como una exhalación a la caza del Reno Díaz. Un humilde servidor decidió apuntarse al carro de perseguidores y seguí la flecha Echeve hasta final de portales, sorteando niños, bancos, casetas de la ONCE y oficinas del BBVA a modo de recortador portugues en plenas facultades. Pero una fuerza sobrehumana invadió a super Echeve, alias “me duele el pie y creo que las albóndigas de la comida no me dejarán correr” y cual guerrero griego de Maratón, como Légolas caminando ligero sobre la nieve sin hundirse, como el mismo Jesucristo sobre las aguas del lago Galilea, el espíritu de Jessie Owens se apoderó de nuestro Txubeyker que no tuvo bastante con alcanzar a Chus, sino que arriesgó sus propios bronquios a costa de una actuación digna de Carl Lewis.

 

Parece ser que estaba convencido de que un humilde servidor, más preocupado por salvar sus meniscos que por dar caza a la nueva liebre riojana, le seguía de cerca y pretendía sobrepasar, así que tengo el honor de haber sido impulsor ficticio de un gesta épica que se recordará durante generaciones, que podréis contar a vuestros nietos y explicarles orgullosos:

 

“Yo corrí con Said Echeve”

 

PD. Quiero una prueba de dopaje.


Publicado por wictor.p @ 15:17
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Comentarios
Tal vez los técnicos de la iglesia estén interesados en estudiar el caso y abrir un expediente de santificación,pero no hay que descartar que se trate del conocido"síndrome Pinochet",el cual,aquejado de grandes males,al aterrizar en su país,y bajo el lema "Levántate y anda"(S.Juan 5,9),no tenía calle para correr,y se lanzó al spring.Según los expertos, este síndrome se produce como consecuencia de que cuando estás en tu entorno tus habilidades se multiplican.Es como estar como pez en el agua
Publicado por Ivanhoff
jueves, 01 de enero de 2009 | 23:09
Jajajaja...es cierto, yo lo vi...bueno no, no pude verlo porque iba demasiado rápido. Pero he hablado con gente que conoce a gente que sabe de gente que dice haberle visto tomando una copa en la Laurel para darle a Chuchi una segunda oportunidad antes de volver a adelantarlo...
Publicado por weduman
viernes, 02 de enero de 2009 | 15:05