El otro día me envió un mensaje Edux pidiéndome la receta de las famosísimas y nunca bien preponderadas 'Tortitas americanas'. La misma receta que nos legó Chivite, cuando era 'Plastonager', que el Chanifas rebautizó como 'Yortitas', que estaban escritas en un trozo de papel casi transparente por la cantidad de machas de aceite que tenía... no sigo, que me emociono.
Bueno, mejor dicho, sí sigo. La receta de esas tortitas que más de uno hemos comido con placer inconmensurable, compañeras de nuestras mañanas adolescentes, con su mermelada o su sirope de chocolate. Joder, hasta la masa sin hacer sabía buena.
Pues, amigos, por eso lo escribo en el blog, tengo que anunciar una pérdida cultural más importante que el expolio que hicieron los nazis en centroeuropa o más cruel que cuando hacen calimocho con un reserva.
¡MI MADRE HA PERDIDO LA RECETA!
No puedo vivir, el dolor es insoportable. Mi santa madre ha hecho reformas en la cocina y la receta, ¡dioses ingratos!, se ha perdido.
Lo siento, os he fallado. Podemos buscar la receta por internet, pero ya nada será lo mismo.
Caiga sobre mí vuestro oprobio.