viernes, 26 de junio de 2009
Una vez que ya me han puesto la escayola y me han retirado la férula, que a partir de mañana, sábado, puedo empezar a apoyar al pie y salir a la calle con muletas, que puedo abandonar la cama donde llevo tumbado dos larguísimas semanas, estoy en condiciones de volver a reirme de mí y contar mi mierda de historia.
El jueves de hace dos semanas estaba yo en un parque con Ander y una compañera de su clase jugando al fútbol. La (puta) niña chutó el balón y se escapó camino de la carretera. En honor a la verdad, la carretera estaba muy lejos y, al trotecillo cochinero, llegué hasta la pelota tranquilamente. De una patada la devolví hacia donde estaban y al disponerme a girar sobre mí mismo, pisé mal y caí torciéndome el tobillo.
Ante el dolor y cierta sensación de mareo, la abuela de la niña que, por esas casualidades de la vida, estaba sentada con otras dos amigas en un bando a tres metros de donde me jodí el pie, se me quedó mirando como las vacas cuando pasa el tren. Ni una palabra para preguntarme si estaba bien, ni un ademán de levantarse para ayudarme, ni un comentario con las otras viejas. Tan sólo mirarme con una expresión extraña que lo mismo podía ser 'ay que ver qué cosas pasan' que 'chica, para habernos matao'.
Pasado un minuto en el cual me retorcí en el suelo y controlé que Ander no se marchara, me di cuenta de que no me quedaba más remedio que levantarme por mi propio pie. Me agarré a la pared, a la papelera y llegué a un banco del parque donde había dejado la mochila y otras cosas.
Llamé a Inma y no me cogió el teléfono.
De nuevo, me dije, a tirar como se pueda (suena épico pero fue patético). Allí llegó el momento de agarrar a Ander con una mano, meterme el balón bajo el brazo y con la mano libre ir otra vez agarrándome a las vallas, papeleras, paredes, marquesinas de autobús y todo lo que se fuera poniendo por delante.
En casa, me puse un salto de ajetes congelado sobre el tobillo y me tumbé en el sofá a esperar a Inma.
Cuando llegó, me contó que la abuela cabrona de la compañera de Ander le había dicho que me había hecho mucho daño y que me habiá marchado a casa cojeando bastante. No te jode la vieja cabrona.
Vino mi suegro y me llevó en coche al centro de salud.
Le digo al médico que tengo un esguince y se dispone a ponerme una mierda de venda elástica. En ese momento ve por primera vez el huevete en que se había convertido mi tobillo y se para en seco diciende ¡uy!. Me lo empieza a tocar y yo, amablemente, le dije que no lo siguiera haciendo porque me dolía bastante (Deja de echarme aceite hirviendo por la espalda porque, la verdad, me duele). El doctorl, jarl, me dice que si me duele el hueso hay que descartar que haya lesión del mismo y me manda al hospital de Laredo, donde me podrán hacer una radiografía.
-Pero tranquilo -me dice- en estos casos sólo hay lesión en el uno por ciento de los esguinces.
Vamos para Laredo.
Entrar, salir, primero la enfermera, luego la médico que me dice que igual tengo afectado el peroné, Inma que saca una lata de coca cola de la máquina de refrescos y peta toda la instalación de la luz; esperar a que vuelva la luz, la médico que me dice que tengo una fisura de peroné astillada con un pequeño piquito...
-No creo que haya que operar, pero quiero que te vea el traumatólogo -me dijo-.
En fin, bajó el majete del traumatólo y me dijo.
-No hay que operar, pero vas a estarte dos días de reposo con la pierna en alto.
En fin, llevo dos semanas intentando inventarme una historia más digna para mi lesión, pero no se me ha ocurrido nada creíble y he optado por contar la verdad de mi triste historia.
Lo peor: que ya me quedé con la medalla de plata en el Tabardillo Award y de nuevo, ante la inmensa calidad del Echeve, me quedaré con el segundo premio en el Burbuja Child Award a pesar de que me duele el culo y la espalda de estar en la cama.
Perra vida.

Publicado por gaztear @ 20:24
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Gazte un consejo, escribe el guión de esta historia proponselo a una productora americana y sugiere como actor al de Algo pasa con Mary, el Ben Stiller ese. Te aseguro que te forras.
Publicado por Brichy
sábado, 27 de junio de 2009 | 18:17
Gazte yo te daria el "Premio Tabardillo" por toda una trayectoria y una vida de dedicación.
Publicado por P.O.P.Y
domingo, 28 de junio de 2009 | 18:06
Yo alucino con la vieja de los eggs. Cuando un día se le parta la cadera, la retiras en el suelo a un lado de un empujoncito, siempre desde el respeto..., para poder seguir jugando al fútbol con Ander...Ardiendo
Publicado por wictor.p
lunes, 29 de junio de 2009 | 9:51